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Pepín Busto, todo un pozo de sabiduría

José Ángel Guedea Adiego

8º Dan de Judo - Árbitro Nacional - Maestro Entrenador Nacional

Pepín Busto, todo un pozo de sabiduría

¿Qué tal estás Pepín? “Sin entrar en detalles, muy bien. Pero José Ángel permíteme  un consejo: no preguntes nunca a una persona mayor como se encuentra, porque te lo cuenta.”

Esta fue la respuesta que me dio Pepín Busto en una ocasión.

José Busto Cortina, pionero del Judo en España. Alumno del maestro Birnbaum. Judoka de la primera camada de alumnos del Judo club Barcelona. Camada que componían entre otros Aparicio, Pons, Serna, Talens, Nacenta, Casanovas, Diaz…

Tenía el número 13 como cinto negro en España.

Lo conocía de oídas y de haberlo leído en documentos y revistas de Judo de la época. 

En los años 1995, 96, 97… yo asistía en el mes de julio a la concentración que se celebraba en Castelldefels, acompañando a mis alumnos en ocasiones, o convocado con el equipo nacional juvenil del que entonces era entrenador.

No es un secreto que siempre me ha gustado madrugar. Y en Castelldefells también. Me levantaba pronto y buscaba “algo” abierto para tomar un café.

Y fue allí donde coincidí con Pepín por primera vez. También madrugador, venía no se si desde Barcelona o desde algún lugar cercano donde pasaba sus vacaciones, a disfrutar del  entrenamiento desde la grada.

Comenzamos a hablar, no puedo recordar ni como ni de qué, pero el caso es que a partir de ese día, yo madrugaba y me dirigía al mismo sitio con la ilusión y la esperanza de encontrarle y así poder seguir disfrutando de su conversación.

Él ya era 7º dan, yo debía ser entonces 5º, y para mi era un lujo que Pepín me dedicase su tiempo y poder indagar en su historia, que era la historia del Judo catalán y por ende del Judo español.

Esto duró varias concentraciones de Casteldefells. Luego mi relación siguió cuando la Federación catalana me invitó a impartir un seminario, “Estructura de un combate”, en Badia del Vallés, él asistió como un participante más. 

Y siempre en los torneos que el catalán José María García organizaba en Hospitalet y yo acudía con mis alumnos, él estaba en la grada, se preocupaba de buscarme y si podíamos compartíamos nuestro tiempo.

Después de mi accidente y durante mi recuperación, no se de donde sacó mi teléfono pero el caso es que me llamó varias veces interesándose por mi estado.

Y primavera, verano, otoño, invierno, primavera… Pepín se nos ha ido. Sencillo, llano, con las ideas muy claras, lleno de Judo, una enciclopedia viviente. 

Como lo definió una vez el catalán José Manuel Cortés: “todo un pozo de sabiduría”.